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viernes, 15 de junio de 2012

LA REVELACIÓN DE LA CRUZ


LA REVELACIÓN DE LA CRUZ






Tener un encuentro con la revelación de la cruz es la experiencia más gloriosa que puede alcanzar el ser humano.
No nos referimos al acto de la profesión de fe. Pero solo a través de la revelación de la cruz podemos conocer a Jesús en su quebrantamiento. Dios no podrá revelarnos sus bendiciones, si primero no somos confrontados en los diferentes aspectos de la crucifixión
Los hombres que Dios ha ocupado siempre han tenido un encuentro personal  con él.
·  Jacob “Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” (Gen 32:30)
·  Job: “De oídas te había oído; Más ahora mis ojos te ven.” (Job 42:5)
·  Isaías “Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos” (Isa 6:5)
El Apóstol Pablo expresa “para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos” (Hechos 17:27-28).
Pablo habla de una realidad tan cerca de Cristo que menciona la palabra “palpar”. La palabra palpar significa tocar algo, buscando con el movimiento de las manos. Lo que Pablo nos quiere mencionar es que podamos experimentar la realidad de Dios en nuestras vidas.
Sin embargo, para conocer a Jesús de esta forma existe una condición
y me buscaréis y me hallaréis,  porque me buscaréis de todo vuestro corazón“(Jeremías     29:13)
 No podemos buscar a Dios, como si por si acaso lo encontraremos, o con una actitud de “mmm no se si lo encuentre o no, pero voy a probar”. Eso no es buscarlo. (Hebreos 11:6)
La Revelación de la Cruz 
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti,  el único Dios verdadero,  y a Jesucristo,  a quien has enviado” (Juan 17:3)
La palabra griega que se ocupa para el término conocer es la palabra griega  “Ginosko” e indica una relación entre la persona que conoce y el objeto o la persona quien es conocida. En la Biblia la palabra conocer no se usa como en la actualidad. Nosotros hablamos como conocer, a encontrarnos con cualquier persona, sin embargo, en muchos pasajes bíblicos la palabra conocer aparece tipificando la unión espiritual entre el hombre y la mujer manifestada en la relación sexual.
Conoció Adán a su mujer Eva,  la cual concibió y dio a luz a Caín,  y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón“(Gen 4:1)
Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito;  y le puso por nombre JESÚS. “(Mat 1:25)
Entonces, cuando el Espíritu Santo nos habla de conocer a Dios, se refiere a una relación profunda con él, una vida con él.
Una vez entendida la idea bíblica de “conocer”, podemos decir que el conocer a Jesús comienza cuando recibimos la revelación de la cruz. Tú podrías preguntar entonces ¿Que es la revelación de la cruz? La revelación de la cruz es:
“...experimentar el poder de Dios por medio de lo que Jesús sufrió, para alcanzar nuestra redención
Por medio de la fe, la meta de cada creyente debería ser llegar hasta la cruz y percibir lo que el Señor vivió, sintiendo Su misma agonía. Es fundamental que le pidamos al Espíritu Santo sentir lo que Jesús sintió, porque si somos uno con él en su muerte, también lo seremos en su resurrección.
La experiencia de la cruz: Un milagro 
La Revelación de la Cruz es un milagro, porque Dios toma nuestro espíritu, llevándolo hasta el mismo momento de su mayor agonía y literalmente llegamos a ser uno con El. Jesucristo murió en la cruz no para ser famoso, sino para tomar mi lugar, llevando todas nuestras debilidades al madero, cancelando la deuda que teníamos nosotros con Dios.
Aquella persona que viva esta revelación llegará a sentir que la muerte de Cristo Jesús, pasa a ser también su propia muerte. Esto implica que el dolor que El sintió nosotros también lo sentiremos. Usted podrá decir “Siento sobre mi la misma agonía, dolor y sufrimiento que Cristo, pero ahora como si fuese yo el crucificado”.
Es impresionante ver como los poderosos siervos de Dios han sido confrontados con la cruz.
Dios mío,  Dios mío,  ¿por qué me has desamparado?  ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación,  y de las palabras de mi clamor? (Sal 22:1)
En el verso anterior vemos a David proclamando las mismas palabras que Jesucristo en la cruz del calvario. Y sorprendentemente podemos ver las siguientes declaraciones de David
Una banda de malvados, que parece manada de perros, me rodea por todos lados y me desgarra pies y manos, (Salmo 22:16 Versión TLA)

A David físicamente jamás le horadaron sus manos y sus pies. Entonces ¿Por qué
El proclama esto? David estaba experimentando la revelación de la cruz. La
Revelación de la cruz sucede en el mundo espiritual, donde no hay tiempo y
Espacio, por eso David la pudo experimentar muchos años antes de que sucediese
En el cuerpo de Cristo. Por eso, cuando recibas la revelación de la cruz tus ojos
Espirituales se abrirán y verás todo lo que le aconteció a Jesús, y lo sentirás como
Tuyo.

Cuando recibes la revelación de la cruz, es como que no estuvieses en tu cuerpo, ya que el Espíritu Santo te transporta a otro lugar. Incluso sientes la ausencia de protección del Padre. Cuando Cristo estaba en la cruz, Dios le dio la espalda a Cristo. Cualquiera podría preguntarse porque Dios no quiso ayudar a su propio Hijo. Debemos recordar que Jesús había renunciado a todos sus privilegios. En ese instante representaba a toda la raza humana que se había revelado contra Dios. Asumió el pecado de todas las personas y todos los tiempos, por eso Dios se alejó.
Nacer a la revelación de la cruz 
Todos debemos recibir la revelación de la cruz. Si participamos de Su muerte también gozaremos Su resurrección. Es nuestro deber ir a diario a la cruz. El Apóstol Pablo decía:
Os aseguro,  hermanos,  por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo,  que cada día muero.” (1Cor 15:31)
Todos los días debemos crucificarnos para que el poder de la resurrección divina fluya a través de nosotros.
Y derramaré sobre la casa de David,  y sobre los moradores de Jerusalén,  espíritu de gracia y de oración;  y mirarán a mí,  a quien traspasaron,  y llorarán como se llora por hijo unigénito,  afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito“(Zacarías 12:10).
Una vez que ha venido sobre nosotros el Espíritu Santo, Él nos permite experimentar la revelación de la cruz. Ahora, lo que viviremos no se compara ni en una gota al real sufrimiento de Jesús.
Jesús toma el lugar de nuestra maldición
Lo primero que debemos entender es como nos ve Dios. Miremos lo que nos dice a través del profeta Isaías
Oíd,  cielos,  y escucha tú,  tierra;  porque habla Jehová:  Crié hijos,  y los engrandecí,  y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño,  y el asno el pesebre de su señor;  Israel no entiende,  mi pueblo no tiene conocimiento. ¡Oh gente pecadora,  pueblo cargado de maldad,  generación de malignos,  hijos depravados!  Dejaron a Jehová,  provocaron a ira al Santo de Israel,  se volvieron atrás. ¿Por qué querréis ser castigados aún?   ¿Todavía os rebelaréis?  Toda cabeza está enferma,  y todo corazón doliente.“(Isa 1:2-5)
Dios nos ve como rebeldes, sin entendimiento, sin conocimiento, pecadores, cargados de maldad, como generación maligna y depravada, que abandonó a Dios, provocando su ira. Pero Dios le hace una pregunta a su creación: ¿Porque querréis ser castigados aún? Aunque hemos pecado, Dios nos sigue viendo como hijos. Dios nos recuerda que nos creó y engrandeció, pero la única forma para salvarnos que tenía era enviando a su Hijo único. Posterior al versículo anterior vemos
Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana,  sino herida,  hinchazón y podrida llaga;  no están curadas,  ni vendadas,  ni suavizadas con aceite.” (Isa 1:6)
En este versículo el Señor nos está mostrando la maldición del pecado anteriormente nombrado. Por eso pregunta ¿Porque queréis seguir siendo maldecidos?
” Como se asombraron de ti muchos,  de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer,  y su hermosura más que la de los hijos de los hombres,” (Isa 52:14) 
A través de la Revelación de la Cruz, veremos con claridad el rostro de la maldición. Veremos lo que no nos fue contado (Isa 52:15). Con la revelación de la cruz, vamos a donde estuvo Jesús. El Espíritu de Dios nos permite sentir que somos uno con Cristo en su mayor oprobio y dolor.
El apóstol Pablo vivió la Revelación de la Cruz. Él dijo:
” Con Cristo estoy juntamente crucificado,  y ya no vivo yo,  mas vive Cristo en mí;  y lo que ahora vivo en la carne,  lo vivo en la fe del Hijo de Dios,  el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2:20)
Pablo supo del poder de Jesús viviendo en el, pero tuvo que experimentar la revelación de la cruz al igual que Jesús.
La cruz: Maldición cancelada 
Para el pueblo judío la cruz es un lugar de maldición. Allí es donde mueren los delincuentes más abominables de la nación. Pero la cruz se ha transformado para nosotros en bendición porque es el árbol donde Dios quito toda maldición para poder darnos su bendición. Todo lo malo que éramos nosotros quedó en Jesús, y a través de la cruz, todo lo bueno que era Jesús paso a nosotros mediante nuestra fe en El.
Cristo nos redimió de la maldición de la ley,  hecho por nosotros maldición  (porque está escrito:  Maldito todo el que es colgado en un madero)“(Gal 3:13)
La corona de espinas
Cuando Adán y Eva pecaron Dios les dijo que la tierra era maldecida por su causa, e iba a producir espinas (Gen 3:17-18) Jesús aceptó llevar sobre sus sienes esa terrible opresión
 El Látigo; La llaga que nos dio sanidad 
El látigo romano poseía varios rejos, y cada uno de ellos tenía incrustaciones de metal y hueso cortante. Cada latigazo que recibía Jesús en su espalda le desollaba la piel, hasta que quedó en carne viva.
Los científicos han comprobado que existen treinta y nueve clases de enfermedades. Cualquiera otra es una ramificación de estas. No es casualidad que a Cristo lo hubiese azotado treinta y nueve veces. El en sus espaldas llevó todas nuestras dolencias
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones,  molido por nuestros pecados;  el castigo de nuestra paz fue sobre él,  y por su llaga fuimos nosotros curados.” (Isa 53:5)
Los clavos
Tres filosos y cortantes clavos atravesaron a Cristo
·            Primer clavo en su mano: Libre de culpabilidad. Toda culpabilidad que había en nuestra vida fue cancelada en la Cruz del Calvario
·            Segundo clavo: Argumentos cancelados. Un argumento es un derecho legal que usted le entrega al adversario. Estos argumentos vienen de maldiciones heredadas en su familia, de palabras pronunciadas por personas, etc. Pero la sangre de Cristo anula esos decretos “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros,  que nos era contraria,  quitándola de en medio y clavándola en la cruz, (Col 2:14)
·            Tercer clavo en los pies: Victoria sobre la opresión. Este clavo estaba bajo el tobillo. Cuando Jesús estaba colgado, para respirar, debido a que su pecho estaba oprimido debió apoyarse sobre este clavo y empinarse para tomar aire. El dolor que esto le provocaba era indescriptible. Lo hizo para que no vivamos mas en opresión

La lanza: Sanidad interior
Posterior a que Cristo expiró, el soldado atravesó el costado con la lanza y salió Agua y sangre. Los expertos dicen que cuando el agua y la sangre se unen en el cuerpo es porque el corazón de la persona ha explotado. Tanta fue la angustia del salvador que su corazón no resistió más y explotó para que el nuestro sea sano
¿Que es lo que debemos hacer entonces? Entregarle todo a Jesús, llevándolo todo a la cruz y llevando ahí nuestra vieja naturaleza. Al traspasar la cruz tendrás una nueva naturaleza, que es el carácter de Cristo dentro de ti
Lo que hizo la sangre por nosotros
Siete veces brotó sangre del cuerpo de nuestro Señor. La sangre que el Señor vertió a través de sus manos, pies, espalda, costado y sienes es la que nos limpia de todo pecado y de toda maldad.( Hebreos 9:14)
“Sin derramamiento de sangre no hay remisión” (Hebreos 9:22)
sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir,  la cual recibisteis de vuestros padres,  no con cosas corruptibles,  como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo,  como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo,  pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,” (1Pe 1:18-20)
Cuando aplicamos la sangre de Jesús, la bendición perpetua de Dios estará en nosotros, porque sus efectos son eternos. Cada creyente debe vivir en la limpieza que le otorga la sangre de Cristo. La sangre es el sello del pacto entre Dios y el hombre.

Jorge Roberto Castro


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